miércoles, 10 de junio de 2009

Wade Cooper: Círculo Perfecto

A medida que el arma describía círculos sobre la mesa, Wade seguía con la vista fija sobre ella. La trayectoria nunca variaba, por mucho que su dueño siguiera impulsándola con su mano y sin importar la fuerza con que lo hiciera. El arma siempre repetía la anterior trayectoria: un círculo perfecto.

Se sorprendió a si mismo llenándose el vaso una vez más sin siquiera tener sed o deseo alguno por el contenido de la botella. El alcohol siempre fue un mal consejero, quizás no el peor, pero sin duda uno malo. Por desgracia para Wade, era la única compañía disponible a esas alturas.

Mientras se adentraba en sus pensamientos cerró los ojos para sumergirse en la perfecta oscuridad, tan solo acompañado por el zumbido incesante y monótono que producía el arma girando sobre la madera de la mesa.

Al principio aun tenia ánimos para tratar de escapar de la situación, sin duda huir de los problemas siempre había sido algo en lo que Wade sobresalía, pero a medida que la futilidad de sus esfuerzos se hacía más obvia, su resignación crecía. Todos sus intentos sin importar el empeño que pusiera en ellos le llevaban al mismo punto, todo un círculo perfecto. 

Fruto de la frustración ante la enorme ironía de su situación, soltó un golpe sobre la mesa mientras gritaba el enésimo improperio. Su arma salió despedida fuera de la mesa y se quedo en el suelo, inerte. Ya no giraba.

La solución a sus problemas llegó de una manera tan clara y obvia que no podía creer que no se le ocurriera antes. Sin duda alguna cualquiera necesitaría una gran dosis de agallas para llevarla a cabo, pero en el caso de Wade era más bien lo contrario, significaba dejar de ser valiente.

Bebió el último trago lanzó el vaso contra la pared y recogió su arma. Mientras cerraba los ojos y colocaba el cañón apuntando a su sien, Kat volvió a invadir sus pensamientos. Si ella pudiera verle ahora, sin duda trataría de detenerle, trataría de salvarle como ya lo había hecho antes.

-Veo que al final lo has entendido.

Aunque sabía que no debía hacerlo, no pudo evitar abrir los ojos para verla una última vez. Estaba tan radiante como la recordaba, con ese largo vestido de baile azul y el pelo recogido. Su presencia allí desafiaba la lógica pero era una última visión digna al fin y al cabo.

Desgraciadamente Wade sintió un escalofrió cuando pudo distinguir su expresión. La muy puta se estaba riendo, Kat nunca haría algo así. Nunca tuvo la menor esperanza de que fuera ella, era imposible, pero no pudo evitar sentir cierta desilusión.

El círculo se estaba cerrando y Wade apretó el gatillo.

2 comentarios:

Unknown dijo...

para cuando el libro?

Els dijo...

Enhorabuena!!!

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