Ryll no se unió a los pacificadores de la ciudad para permanecer todo el día en la puerta, esperando si algún raptor asomaba la cabeza para asustarle de un disparo. En realidad llego como tantos otros esperando montar su propio taller de ingeniería y fabricar los mejores rifles que un goblin hiciera jamás.
Las circunstancias que llevaron al goblin de comerciante con una fortuna personal modesta a guardián de la puerta trasera eran recuerdos molestos para Ryll, tal y como solía explicarlo, solo fue un desafortunado incidente con un prototipo de rifle anti-dragones.
Mientras seguía tratando de entender que falló exactamente, una figura apareció demasiado cerca del goblin. Este no pudo evitar sobresaltarse ante tan repentina intromisión y encañono con su arma al siniestro personaje mientras retiraba el seguro .
-Alto ahí!–
El extraño se paró en seco. Parecía haberse congelado al lado del guardia mientras trataba de acceder a la ciudad. Llevaba una capa de viajero que le cubría por completo y había algo que provocaba tensión a su alrededor. Ryll era incapaz de identificar de que se trataba, quizás fuera algún artefacto extraño de entre tantos que se veían en manos de aventureros pero al goblin no le gustaba, nada en absoluto.
Viendo que el desconocido no tenía ninguna intención de articular palabra, el guardia decidió preguntar al poco elocuente intruso.
-Que negocios te traen a Bahía Botín?-
En los pocos segundos que tardó en contestar, Ryll estuvo a punto de perder la compostura y llamar refuerzos. Definitivamente había algo antinatural en él.
-Soy un caza recompensas, debo ver al Barón-
El goblin tardo algunos instantes en darse cuenta de que sus temores eran absurdos y que cualquier estupidez dentro de los muros de la ciudad no pasaría de anécdota con la cantidad de pacificadores que vigilaban cada esquina. Deseando perder de vista al extraño lo antes posible, Ryll golpeo la puerta en la secuencia correcta para que el guardia de su interior activara el mecanismo que la abría.
El Barón un personaje conocido y no le faltaban enemigos, ni dinero para asegurarse que no se convertían en una molestia, ya fuera por las buena o por las malas. Eran muchos los aventureros que llegaban deseando poner su vida en riesgo por algo más que un ideal o patriotismo. Para los goblins el valor más elevado era el dinero y aparentemente muchos individuos de otras razas compartían esa visión.

Probablemente Bahía Botín no era la ciudad más grande del mundo, ni tampoco la más bella, pero nadie osaría negar que era la más animada. Prácticamente la totalidad del asentamiento se hallaba sobre un enorme muelle que aparte de ser un perfecto amarre para los interminables barcos mercantiles y de transporte que llegaban cada día, llenaba de vida sus calles con un comercio intenso y la enérgica charla que mantenían aventureros de variopinta procedencia.
A medida que el extranjero contemplaba la ciudad, uno a uno los recuerdos de sus muchos viajes volvían a su memoria. Envidió a los aventureros y su entusiasmo, aunque sabía que tarde o temprano la cruda realidad les haría abandonar sus sueños, eso si eran lo suficientemente hábiles como para no morir antes.
No todos los habitantes eran comerciantes o aventureros, el extranjero pudo distinguir aproximadamente varias tripulaciones de piratas mientras recorría el asentamiento. La discreción no era un talento demasiado propio de los hombres de mar pero en principio no iban a ser un problema.
Rápidamente recordó donde encontrar al Barón, la Taberna del Marinero Salado. Fue simple encontrar el sitio, no habían mas locales que estuvieran construidos en el casco de un barco, al menos no fuera del agua, un toque muy propio de los Goblins.
El extranjero despertó el interés de la mayoría de los clientes de la taberna con su entrada, pues no todo el mundo era bienvenido en su interior. Sin importarle lo más mínimo, se dirigió al piso superior donde esperaba encontrar al Barón.
Sentado en una amplia mesa encontró al goblin, el único de toda la ciudad cuyas vestimentas podían valer más que un barco o dos. Estaba discutiendo enérgicamente con un tauren curiosamente vestido de marinero. El extranjero le identifico como el líder de la flota del Barón.
-Revilgaz-
El goblin levantó la vista impactado, pocos osaban llamarle sin solicitar una audiencia, menos aun sin dirigirse a el por su título. Si no fuera por los dos guardaespaldas que tenían al extraño encapuchado encañonado se hubiera asustado.
-Menuda demostración de agallas ¿Algo que decir antes de salir de mi ciudad a patadas?-
La tensión podía palparse en el aire de una manera mucho más literal de lo que solía ser en la taberna, y eso es decir mucho si se trata de un antro de marineros. Al silencio sepulcral y la atenta mirada de los presentes se sumaba la inquietante presencia del encapuchado y su desafortunado habito de reaccionar tarde.
No obstante, no llego a pronunciar una réplica, se limito a arrojar una cabeza humana sobre la mesa. Ambos el Barón y el tauren se levantaron estrepitosamente con cara de incredulidad mientras los guardaespaldas esperaban una indicación de su líder para abrir fuego. El extranjero permaneció totalmente impasible.
-Es la maldita cabeza de Firallon!-
La taberna entera entro en un frenesí de celebración dando paso a brindis y canticos en honor del extranjero. Ni siquiera le dieron importancia al hecho de que este no moviera un solo dedo, aunque fuera para alardear de su proeza.
El Barón no salía de su asombro mientras sostenía la cabeza. El jefe de flota Firallon era el líder de la siniestra banda de piratas que amenazaba con atacar Bahía Botín desde hacía demasiado tiempo. El goblin no podía dar crédito a lo oportuno que era este acontecimiento, sabía que el sangriento pirata le quería muerto pero por una ironía del destino era su cabeza la que rodó antes.
-Creo que te acabas de ganar la gratitud y la amistad del Barón-
El goblin le extendió la mano en señal de aprobación.
-Quiero mi dinero-
Habitualmente esto hubiera sido suficiente para ganarse una paliza, pero Revilgaz estaba de demasiado buen humor como para enfadarse, simplemente le indico al desconocido que le siguiera con un gesto de cabeza.
El extraño accedió a ser registrado pero se negó a quitarse su capa de viaje. Tras comprobar que no llevaba encima arma alguna, el Barón le invitó a su camarote privado cerrando la puerta en las narices de sus guardaespaldas. Solo les contrató por temor a que Firallon intentara algo y a juzgar por la expresión sorprendida de su cabeza no parecía muy probable que intentara nada hostil contra el goblin.
-Tengo que pensar donde voy a ponerla, sujétala un momento-
Como si de un balón se tratara, el forastero recogió el trofeo al vuelo mientras el goblin usaba la llave de su colgante para abrir un enorme baúl. Sin pensárselo dos veces y aprovechando que no le veía, hundió los dedos en los ojos de la cabeza y esta se convirtió un una niebla espesa violeta que rápidamente tomó la forma de una daga sin producir ruido alguno.
Sin ser consciente aún del inminente peligro, Revilgaz se giró para recibir un puntapié en sus cortas piernas y caer boca arriba totalmente sorprendido. El golpe perfectamente calculado hizo que el pequeño Barón aterrizara sobre su gruesa alfombra que amortiguó perfectamente el ruido de su caída. Tan solo tuvo tiempo de abrir los ojos para ver el filo de la daga del extranjero parado sobre su ojo, una visión que le dejo completamente helado de terror.
-Firallon te manda recuerdos-
2 comentarios:
He de reconocer que al principio leía los capítulos per creía no enterarme mucho por eso de no ser muy wowero, que te deja algo al margen de referencias a lugares y personajes y tal; pero poco a poco esto toma consistencia como una historia propia más allá del universo donde está contenida.
Jo, últimamente estoy muy de parón creativo (bueno hace un rato he dibujado un jabalín con armadura, lo que no es mucho...), pero cada vez que subes algo nuevo me entran ganas de que hagamos algo juntos. He de ponerme las pilas ya, que últimamente estoy amuermao.
Ehm, para los que lean esto: con hacer algo juntos me refiero a algo creativo eh? Uhm eso no aclara mucho... creativo y con ropa puesta.
Sí. Eso está mejor.
Uuuuuuy Quim Quim, eso de hacer algo juntos... si me tienes que decir algo dímelo eh?? XDDDDDD
Na, fuera coñas, estas historias se pueden leer perfectamente aunque no seas WoWero.
Esta en particular me ha gustado mucho, ya lo sabes Rash. Sigue así, haciendo historias más largas, que dan mucho mas de sí para dar rienda suelta a todo lo que tienes en la cabeza.
Besitos!
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